¿Cuándo hay que operar una hernia discal lumbar?
Dr. Renato Delfino – Cirujano de Columna en madrid
Recibir el diagnóstico de una hernia discal lumbar suele generar una gran preocupación. Una de las primeras preguntas que hacen los pacientes en consulta es:
“Doctor, ¿me voy a tener que operar?” y si no “¿Cuándo hay que operar una hernia discal lumbar?

La respuesta, en la mayoría de los casos, es tranquilizadora: no todas las hernias discales necesitan cirugía. De hecho, la gran mayoría de los pacientes mejoran con el paso del tiempo y con un tratamiento conservador adecuado.
Sin embargo, también es cierto que existen situaciones en las que la cirugía puede ser la mejor alternativa para aliviar el dolor, recuperar la función del nervio y mejorar la calidad de vida del paciente.
Saber cuándo es recomendable operar una hernia discal es una de las dudas más frecuentes y también uno de los aspectos más importantes a la hora de tomar una decisión.
¿Qué es una hernia discal lumbar?
La columna vertebral está formada por vértebras separadas entre sí por unos discos intervertebrales que actúan como amortiguadores y permiten el movimiento de la espalda.
Cada disco está compuesto por:
- Un núcleo central, más blando y gelatinoso.
- Un anillo externo más resistente.
Con el paso de los años o tras determinados esfuerzos, el disco puede deteriorarse y una parte de su contenido puede desplazarse hacia atrás. Cuando este material comprime una raíz nerviosa, aparece una hernia discal lumbar.
Las localizaciones más frecuentes son:
- L4-L5.
- L5-S1.
La compresión del nervio puede producir síntomas como:
- Dolor lumbar.
- Dolor en la pierna o ciática.
- Hormigueos.
- Adormecimiento.
- Debilidad muscular.
¿La hernia discal siempre necesita cirugía?
No.
Esta es probablemente la información más importante que un paciente debe conocer.
Se estima que entre el 80 y el 90 % de las hernias discales mejoran sin necesidad de una operación.
Esto se debe a que el organismo tiene la capacidad de reducir la inflamación alrededor del nervio y, en algunos casos, incluso de reabsorber parcialmente la hernia.
Por ello, el tratamiento inicial suele ser conservador e incluye:
- Medicación antiinflamatoria y analgésica.
- Reposo relativo durante los primeros días.
- Fisioterapia.
- Ejercicio adaptado.
- Modificaciones en la actividad diaria.
- Infiltraciones en determinados pacientes.
En muchos casos, estas medidas son suficientes para conseguir una mejoría significativa.
Entonces, ¿cuándo hay que operar una hernia discal lumbar?
La decisión de operar no depende únicamente de la resonancia magnética.
De hecho, es frecuente encontrar pacientes con hernias muy grandes que apenas tienen síntomas y otros con hernias más pequeñas que presentan un dolor muy incapacitante.
La decisión debe tomarse teniendo en cuenta:
- La intensidad de los síntomas.
- El tiempo de evolución.
- La exploración física.
- La presencia de alteraciones neurológicas.
- El impacto sobre la calidad de vida.
Primera indicación: dolor ciático intenso y persistente
La razón más frecuente para operar una hernia discal es la presencia de una ciática intensa que no mejora con el tratamiento conservador.
El dolor puede llegar a ser tan intenso que algunos pacientes:
- No pueden dormir.
- Son incapaces de permanecer sentados.
- Apenas pueden caminar.
- Necesitan medicación constantemente.
- No pueden trabajar ni realizar actividades básicas.
Cuando el dolor persiste durante semanas a pesar de un tratamiento adecuado, la cirugía puede ofrecer un alivio rápido y eficaz.
En estos casos, la intervención no se realiza porque exista un riesgo de parálisis, sino porque la calidad de vida del paciente está seriamente afectada.
Segunda indicación: pérdida de fuerza en la pierna
La aparición de debilidad es una situación mucho más importante desde el punto de vista médico.
El nervio comprimido no solo transmite sensibilidad y dolor, sino que también controla determinados músculos.
Dependiendo de la raíz afectada, el paciente puede presentar:
- Dificultad para levantar el pie.
- Dificultad para caminar de puntillas.
- Sensación de que la pierna falla.
- Problemas para subir escaleras.
- Pérdida de fuerza en el tobillo o en los dedos.
Cuando aparece una pérdida de fuerza significativa, la cirugía puede estar indicada para intentar evitar que el daño neurológico se vuelva permanente.
Cuanto más tiempo permanezca comprimido el nervio, menor puede ser la capacidad de recuperación.
Tercera indicación: déficit neurológico progresivo
En ocasiones, la pérdida de fuerza o la alteración de la sensibilidad no aparecen de forma brusca, sino que van empeorando progresivamente.
Un paciente puede empezar con un pequeño hormigueo y, semanas después, notar debilidad o dificultades para caminar.
En estas situaciones, suele recomendarse una valoración especializada temprana.
El objetivo es evitar una lesión nerviosa más importante y aumentar las posibilidades de recuperación.
Cuarta indicación: síndrome de la cola de caballo
Aunque es una situación poco frecuente, constituye una auténtica urgencia médica.
El síndrome de la cola de caballo aparece cuando una gran hernia comprime varias raíces nerviosas a la vez.
Los síntomas pueden incluir:
- Pérdida del control de la orina.
- Dificultad para iniciar la micción.
- Incontinencia fecal.
- Adormecimiento en la zona genital o perineal.
- Debilidad importante en ambas piernas.
Ante cualquiera de estos síntomas es fundamental acudir inmediatamente a un servicio de urgencias.
La cirugía debe realizarse de forma urgente para intentar minimizar las secuelas neurológicas.
¿Cuánto tiempo hay que esperar antes de plantear una cirugía?
No existe un plazo exacto para todos los pacientes.
En general, se recomienda un tratamiento conservador inicial durante varias semanas.
Sin embargo, la decisión debe individualizarse.
Un paciente con un dolor incapacitante desde hace dos meses y sin mejoría puede beneficiarse claramente de la cirugía.
Por otro lado, un paciente que está mejorando progresivamente puede continuar con tratamiento conservador.
No existe una única respuesta válida para todos los casos.
¿Es mejor operar pronto o esperar?
Esta es otra de las preguntas más habituales.
En muchos pacientes, esperar unas semanas es razonable porque existe una elevada probabilidad de mejoría espontánea.
Sin embargo, prolongar durante meses un dolor incapacitante o permitir que un déficit neurológico empeore puede tener consecuencias negativas.
Por ello, la decisión debe basarse en:
- La evolución clínica.
- El grado de incapacidad.
- La presencia de alteraciones neurológicas.
- Las preferencias del paciente.
¿Qué beneficios tiene la cirugía?
Cuando está bien indicada, la cirugía de la hernia discal suele ofrecer excelentes resultados.
Los principales beneficios son:
- Alivio rápido del dolor ciático.
- Recuperación funcional.
- Mejora de la calidad de vida.
- Recuperación del sueño.
- Reincorporación más temprana a las actividades habituales.
La mayoría de los pacientes experimenta una mejoría importante del dolor en la pierna desde los primeros días.
¿Qué tipos de cirugía existen?
Actualmente disponemos de diferentes técnicas quirúrgicas.
Las más utilizadas son:
Microdiscectomía
Consiste en retirar el fragmento de disco que está comprimiendo el nervio mediante una pequeña incisión.
Cirugía mínimamente invasiva
Permite reducir la agresión sobre los tejidos y favorecer una recuperación más rápida en pacientes seleccionados.
Cirugía endoscópica de columna
A través de una pequeña incisión y utilizando una cámara de alta definición, es posible tratar determinadas hernias con una mínima agresión quirúrgica.
La elección de la técnica depende de múltiples factores:
- Tipo de hernia.
- Localización.
- Anatomía del paciente.
- Experiencia del cirujano.
- Síntomas y objetivos del tratamiento.
¿Qué ocurre si decido no operarme?
En muchos pacientes, la evolución será favorable.
Sin embargo, en otros casos pueden persistir:
- Dolor crónico.
- Limitación funcional.
- Dificultades para trabajar.
- Episodios repetidos de ciática.
Además, si existe una pérdida de fuerza importante, retrasar excesivamente la cirugía podría disminuir las posibilidades de recuperación completa.
Por ello, es importante realizar un seguimiento adecuado y reevaluar la situación si los síntomas no mejoran.
¿La resonancia por sí sola indica si hay que operar?
No.
Este es un concepto muy importante.
La resonancia magnética es una herramienta fundamental, pero la decisión de operar nunca debe basarse únicamente en una imagen.
Existen personas con grandes hernias que apenas tienen síntomas y otras con hernias pequeñas que presentan una incapacidad importante.
La indicación quirúrgica debe realizarse tras valorar:
- La historia clínica.
- La exploración física.
- Las pruebas de imagen.
- Las expectativas del paciente.
Conclusión
La mayoría de las hernias discales lumbares no necesitan cirugía y pueden mejorar con un tratamiento conservador adecuado.
Sin embargo, la intervención puede ser la mejor opción cuando existe:
- Dolor ciático intenso y persistente.
- Pérdida de fuerza.
- Déficit neurológico progresivo.
- Síndrome de la cola de caballo.
Cada paciente es diferente y la decisión de operar debe tomarse de forma individualizada, valorando no solo las pruebas de imagen, sino también los síntomas, la exploración y el impacto sobre la calidad de vida.
Si padeces una hernia discal lumbar y tienes dudas sobre si necesitas cirugía, una valoración por un especialista en columna puede ayudarte a encontrar el tratamiento más adecuado para tu caso y tomar una decisión con seguridad y confianza.
